Te conozco poco, pero los escasos días que hemos coincidido me he sentido muy cómoda. Sin embargo, demasiado poco tiempo, y demasiada gente alrededor.
He pensado tantas veces en hablarte que no sé qué quiero decirte. Me he recreado tanto en los buenos recuerdos que ya ni siquiera sé lo que siento. Pensé que cuando te fueras, me olvidaría, que la inquietud y la curiosidad irían remitiendo. Pensé que no contestarías al mensaje aquel que te culpaba de haber obviado la despedida. Pero seguiste ahí.
Soy muy insegura, bicho, y la incertidumbre es algo que me hace daño. Es más fácil escaparse sin tener que dar explicaciones, pero yo las necesito. Prefiero mil veces un rotundo “no” a dos palmaditas en la espalda, de soslayo.
No quiero más intermediarios. Todos dicen que sea valiente y que, al margen de tus historias, mire por mí. Que decida lo que me haga menos daño a largo plazo. Sólo quiero saber qué piensas, si alguna vez has repasado aquellos días, si tus besos significaron algo o la destinataria podría haber sido cualquier otra, si lo que yo sentía al tenerte cerca era, al menos, parecido a lo que sentías tú.


Consejos,consejos, consejos... Y a nuestra inseguridad le queda alimentarse sólo de consejos. Ojalá volar, ¿verdad?
cada uno de mis besos significó lo que sentía en aquel momento. podrías haber sido otra, pero no fue así. nunca lo que tú sentiste fue paracido a lo que yo sentí porque tú crees que sientes, pero piensas...
¿qué quieres tú?
Qué puedo querer si tú dices que no existe nada
Me parece injusto que la decisión la hayas tomado tú. Me hubiera gustado poder decidir si merecía la pena o no, tener mi propio criterio.
nunca una decisión entre dos personas es tomada por una sóla. acepta tu parte, tu peso en ella. no te victimices. decide! y ve a por lo que quieres!